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Donald Cressey entrevistó a 250 defraudadores en prisión en los años 50. Lo que encontró sigue siendo el modelo más útil para entender el fraude interno. Y el más ignorado en la práctica.
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Cressey no entrevistó a monstruos. Entrevistó a personas normales que tomaron una decisión en un momento específico. Eso es lo que hace su modelo tan incómodo, y tan útil.
Donald Cressey era criminólogo, no contador. Cuando en los años cincuenta empezó a entrevistar a personas condenadas por fraude, no buscaba un modelo de auditoría. Buscaba entender qué tenían en común. Después de 250 entrevistas en prisiones de Illinois, encontró tres elementos que aparecían en todos los casos sin excepción. Los llamó el triángulo del fraude: presión, oportunidad y racionalización.
Setenta años después, ese modelo sigue siendo la herramienta más útil para entender por qué ocurre el fraude interno. Y también la más ignorada en la práctica corporativa, donde la mayoría de los programas de prevención atacan solo uno de los tres vértices y se preguntan por qué el fraude sigue ocurriendo.
Los tres vértices
Presión
Cressey la llamó "necesidad percibida no compartible": un problema financiero, personal o profesional que la persona siente que no puede resolver por medios legítimos ni revelar a otros. No tiene que ser pobreza extrema. Puede ser una deuda de juego, una enfermedad familiar, la presión de mantener un estilo de vida, o simplemente el miedo a perder el trabajo. Lo que importa no es la magnitud objetiva del problema, sino cómo lo percibe la persona.
Oportunidad
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Es el único vértice que la organización controla directamente. La oportunidad existe cuando hay acceso a activos, ausencia de controles efectivos y baja probabilidad de detección. Un empleado con acceso irrestricto a cuentas por pagar, sin supervisión y sin auditorías periódicas, tiene una oportunidad estructural. No importa si tiene presión o no: la oportunidad está ahí, esperando.
Racionalización
Es el elemento más subestimado. Antes de cometer el fraude, la persona construye una narrativa que lo hace aceptable para sí misma. "Me lo deben." "La empresa gana millones, no les afecta." "Solo es un préstamo." "Todos lo hacen." La racionalización no ocurre después del acto como justificación: ocurre antes, como permiso.
Por qué los programas de prevención fallan
La mayoría de los programas atacan la oportunidad con controles técnicos y dejan intactos los otros dos vértices. Eso es necesario pero insuficiente. Un empleado con presión alta y una racionalización sólida va a encontrar la manera de sortear los controles. Siempre. Porque los controles los diseñó alguien que no estaba bajo presión, y los va a ejecutar alguien que sí lo está.
- ▸Atacar la presión: programas de bienestar financiero, canales de apoyo, cultura donde los problemas se pueden nombrar.
- ▸Atacar la racionalización: comunicación clara de valores, consecuencias visibles, liderazgo que no manda señales contradictorias.
- ▸Atacar la oportunidad: controles técnicos, segregación de funciones, auditorías sorpresa.
Formación profesional
Diplomado en Criminología Corporativa
Lleva lo que lees a la práctica. Formación ejecutiva en protección de activos, investigaciones y gestión de riesgos.

José Luis Prieto Montes
LinkedInCPP · PCI · PSP
Básicamente hago lo mismo que Batman: protejo a la gente y los activos, investigo incidentes y me adelanto a las amenazas… solo que en seguridad corporativa.
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